‘Amante’ Por esta razón aceptan serlo.

Así como algunos deciden traicionar a sus parejas e incluso son infieles, hay personas que aceptan ser “la otra persona”. Esto da lugar a triángulos amorosos que suelen destruir a las personas y, por tanto, a las relaciones porque el amor y la confianza quedan en el camino.

Sin embargo, hoy nos centramos en ellos y analizamos los motivos por los que una mujer acepta ser “la amante”. Los expertos en el tema no justifican el accionar de estas mujeres, pero sí afirman que varias (por no decir todas) repiten patrones que las hacen caer en este rol.

De “accidente”

Por otro lado, están “los amantes” que no buscaron este rol en la relación romántica, sino que se convirtieron en “los otros” por “accidente”. ¿Porque? Esto suele suceder cuando las mujeres se asocian con hombres que mienten sobre su estado de relación.

Además, estas mujeres siguen siendo engañadas por su pareja, pero el error es que aceptan continuar la relación. Generalmente, esto sucede porque “los amantes” ya están enamorados o han creado una conexión fuerte que les hace creer que la relación puede funcionar, aunque su base sea la mentira y el engaño.

En este sentido, estos “amantes” deciden engañarse para no terminar el noviazgo, creyendo que ese hombre al final los elegirá. Hasta cierto punto, son ingenuos y se mantienen optimistas, idealizando una relación en la que reciben las llamadas “migajas de amor”.

Un acto de “libertad”

Aunque cada mujer es diferente, los amantes se pueden dividir en dos grupos: aquellos que deciden ser “la otra” porque consideran que sólo viven su vida con libertad, mientras que otros “amantes” lo hacen porque las mismas circunstancias les hacen caer en este papel. .

En el primer caso, algunos “enamorados” ven este “título” como una forma de demostrar que son fuertes y poderosos. Esto significa que toman esta decisión porque se sienten cómodas, aunque saben que están en una relación con un hombre comprometido o casado.

De esta forma, también demuestran que son mujeres independientes. Esto juega un papel fundamental, ya que varios “amantes” con esta ideología tienen un trasfondo lleno de heridas infantiles y por eso necesitan sentir que dominan y no que son dominados.

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